*Dedicado a Nadia B. Ocampo.

“En este periodo (1945-1950) las autoridades fueron muy conscientes de un problema que iba a mantenerse mas allá de los años de la reconstrucción; es decir, su incapacidad para perseguir con éxito una serie de objetivos incompatibles, a saber, expansión rápida, pleno empleo, estabilidad de precios y equilibrio exterior.” – Historia de la economía europea (1914-1990) Derek H. Aldcroft

Cuando comencé a pensar esta publicación, no sabía si la cita de Aldcroft podría incluirla al comienzo o al final del artículo, me parece oportuno comenzar con ella, ya que la misma resume los objetivos de la política Keynesiana y expresan una clara contradicción.

Resumir como pilar fundamental del pensamiento keynesiano al incentivo de la “demanda efectiva”, o lo que es lo mismo, los componentes de la Demanda Agregada de la economía, nos da luz sobre los instrumentos y variables sobre las cuales, las políticas inciden. Estos fueron expresados en la publicación “Teoría general del dinero, la tasa de interés y el empleo (1936)” por J. M. Keynes, la que puede sintetizarse en un modelo macroeconómico con las siguientes características generales:

1-      Dominio de la Demanda sobre la oferta.

2-      Competencia perfecta en el mercado de bienes.

3-      Existencias de precios rígidos a corto plazo.

4-      Desequilibrios en algunos mercados de factores.

5-      Sin pleno empleo puede obtenerse la producción de equilibrio.

Esta claro, Keynes había desarrollado su análisis en una economía recesiva o en depresión, con lo que no pudo preveer un estudio mas pormenorizado en la lucha contra la inflación, que es un problema de nuestra economía.

Para incentivar la demanda efectiva, Keynes le asigno al Estado un rol fundamental… el de la intervención en los mercados desde la inversión y la asignación de políticas monetarias y fiscales para alcanzar el fin de una recuperación y el pleno empleo de la economía. Recordando que los componentes de la Demanda Agregada son el Consumo, la Inversión, el Gasto Publico y las Exportaciones Netas, con lo que las políticas aplicadas por el Gobierno Nacional, no se alejan tanto de la teoría de John Maynard.

Tal y como la teoría lo anuncia, el Estado se ocuparía de llevar a cabo inversiones para compensar la caída de la inversión privada en los sectores productivos tras la crisis, los efectos de un incremento en la Inversión se conocen a través del “efecto multiplicador”.

Desde los instrumentos de políticas fiscales y monetarias, el Estado podría, en el primer caso, redistribuir la renta en beneficios de la clase gastadora, lo que se traduciría en un incremento del Consumo, como se manifiesta desde los distintos planes del Gobierno Nacional, desde la Asignación Universal por Hijo (AUH), los Planes Trabajar, la Jubilación sin aportes, Pensiones no Contributivas, la Asignación para embarazadas y algún otro tipo de “redistribución” que se me este escapando; todas impactan directamente en el Consumo y se verifica en la fortaleza del mercado interno. En el segundo caso, una inyección de dinero en una economía recesiva, básicamente, impacta sobre las tasas de interés, haciéndolas bajar e incrementar el nivel de inversiones. El Gasto Publico se constituye entonces como una poderosa herramienta de intervención estatal.

El Estado Nacional ha mostrado, y ejecutado, la intervención a favor de incrementar las exportaciones netas, esto es, bien… aumentar las exportaciones nacionales por sobre el nivel de importaciones o, reducir las importaciones del país, mediante una política sustitutiva de importaciones, inclusive el establecimiento de cupos o cuotas y, hasta llegar a la prohibición de algunas importaciones.

Aun cuando se siguieran al pie de la letra las recetas keynesianistas, el fin de las mismas es el “pleno empleo”, situación al menos alcanzada en el año 2007, según algunos economistas, tras la crisis Argentina del 2001, dada la capacidad productiva instalada en el país. El crecimiento experimentado posteriormente puede tener explicaciones en el mantenimiento de los precios internacionales de los commodities, con la sostenibilidad del volumen de exportaciones argentinas y el fortalecimiento del mercado interno como dinamizador de la economía.