* Dedicado a Claudia L. Francischelli

Introducción.

En el 2006 tuve oportunidad de escuchar a un economista, en una charla sobre perspectivas para la economía Argentina del año 2007, en la que sobredestaco a la inflación, poniendo énfasis en que, dadas, la sostenibilidad del precio de nuestras exportaciones, el incremento de gastos públicos en subsidios, y los ajustes estructurales internos que comenzarían a hacer mayor presión sobre el nivel general de precios, la inflación, empezaría a ser un serio problema; cuando concluyo su conferencia y pidió participación del publico le pregunte si para el la inflación se debía a la presión de la creciente demanda interna, el incremento de costos y la emisión monetaria, (componentes con los que se definen determinantes de la inflación en libros de economía) respondiéndome: En parte, en parte y en parte!.

Desde el año 2006 en adelante, he seguido con atención los efectos inflacionarios, desde la perspectiva real de un consumidor, tanto como la visión intuitiva del productor o generador de precios, desde la administración y gestión de empresas, como desde un asalariado que debe simplemente, elegir en que, como y para que gastar sus ingresos.

Particularmente, prefiero definir inflación como el empobrecimiento general y sostenido en el tiempo, de los individuos que poseen ingresos fijos, o ingresos que suben a tasas menores que el porcentaje al que se eleva el nivel general de precios.

Comienzo el análisis desde los agentes económicos particulares, para que se puedan comprender mejor los efectos agregados de la inflación.

Pasando a la segunda parte, en la se intentan deducir las consecuencias de la inflación en Argentina, habiendo partido desde una perspectiva microeconómica, para derivar en esta parte, en la perspectiva macroeconómica de los efectos de la inflación.

Concluyendo en la incidencia cultural del desarrollo dinámico del presente flagelo económico, para intentar explicar los efectos finales sobre la inversión, y por consiguiente, en el nivel de empleo y producción de la economía.

Para finalizar en un análisis del comportamiento de los individuos frente a la inflación.

Efectos estructural y dinámico de la inflación en la economía Argentina.

Análisis microeconómico.

En primer lugar, la inflación, no les permite a los distintos agentes económicos (ya sean consumidores como productores), establecer presupuestos que contemplen la realidad con alguna proximidad posible; los primeros efectos de la inflación se dan en la distorsión de los precios relativos, acompañado esto, de la pérdida de poder adquisitivo de la moneda, lo que permite ciertos desajustes en los mercados que pueden ser, mas que perjudiciales para la salud económica en general.

Este escenario solo acarrea incertidumbre, en los individuos como en las familias, respecto de si sus salarios e ingresos les alcanzaran para llegar a fin de mes; en las empresas, respecto de cuanto tendrán que actualizar el precio de sus productos, para asegurar ingresos que les permitan hacer frente a los diferentes incrementos de costos o que permitan, por lo menos, sostener la viabilidad de la actividad que representan.

El Estado también se ve perjudicado, ya que no puede calcular sus presupuestos de ingresos y gastos, aunque se beneficie, en principio y a corto plazo, por el impuesto inflacionario, que le permitirá contar con ingresos que no esperaba, para hacer frente a egresos que tampoco había podido estimar.

Como la inflación es el aumento en general, y sostenido en el tiempo, del nivel de precios en una economía, esto descuenta considerar incrementos aislados o estaciónales de precios, dejando al descubierto el efecto dinámico de la inflación: la sostenibilidad de los constantes aumentos de precios en el tiempo. El efecto estructural se da en el análisis de los distintos componentes o presiones sobre los precios, dados por el aumento de la demanda, el incremento de costos y la política expansiva del gasto publico, mas el rol de las expectativas sobre inflación, tomado esto, como especulativo, siendo este uno de los componentes culturales.

Análisis macroeconómico.

Los efectos agregados de la inflación, desde las incertidumbres particulares generadas por las distorsiones en los mercados y la imposibilidad de calcular presupuestos, son muy amplios en la economía en general, ya que afectan directamente la inversión real y el nivel de producción y empleo.

La primera señal de trascendencia se da en la distorsión de los precios relativos, lo que plantea una perdida de referencia en las escalas de precios. El efecto mas próximo de esto es, la caída en el nivel de inversión, ya que los inversores optaran por realizar solo aquellas inversiones que le reporten un rendimiento real positivo, es decir, que contemplaran en sus expectativas, que los rendimientos nominales de la inversión, deben por lo menos, superar la tasa de inflación prevista o esperada, es decir que, optaran por realizar inversiones que tienen altas tasas de rendimientos, las cuales, no se encuentran en todos los sectores productivos de la economía, y dadas las perspectivas conjuntas de la posibilidad de ajustar los precios de los productos y los rendimientos de la actividad, realizaran nuevas inversiones, mantendrán el nivel de inversión de reposición o dejaran la actividad.

De los tres comportamientos de los inversores, me inclino mas por el de mantener la inversión de reposición, lo que no deja de ser preocupante, porque no prevé mas que mantener el nivel de actividad, es decir que, no importa la posibilidad de un cambio tecnológico, lo que ocasiona otras presiones sobre la política económica que obligan a una constante devaluación (como ha venido sucediendo) para evitar la distorsión en los precios relativos internacionales de nuestras exportaciones medidas en dólares.

Las políticas económicas aplicadas, tanto la de reprimir la inflación con precios congelados de bienes y servicios públicos como el establecimiento de precios máximos de bienes de primera necesidad, mas la política de “tipo de cambio competitivo” han agotado ya sus frutos, las primeras generan mayor presión sobre los recursos fiscales, dados los subsidios, a riesgo deficitario de las finanzas publicas, y la segunda, de mantener un dólar alto, que solo agregaría en la actualidad mas inflación y empobrecimiento.

Otro dato importante de la economía real, es que la misma se halla muy cerca del máximo nivel de utilización de las capacidades instaladas de muchos sectores de la economía, por lo que cualquier presión sobre la producción en el corto plazo, se traduce en aumentos de precios, ocasionados por la puja misma del exceso de demanda.

Análisis de factores culturales que inciden en la dinámica de la inflación.

El primer factor es meramente político, las decisiones de devaluar constantemente, el establecimiento de precios máximos, los subsidios de bienes y servicios, muestran como las políticas pueden influir en el proceso inflacionista. Recordando en primer lugar, que es el Estado mismo quien prevé una cierta tasa de anual, lo que la hace inflación esperada, y esto se halla dentro de la ley de presupuesto nacional que se aprueba en el año en curso, para el año siguiente, siendo este un disparador para que se comiencen a producir ajustes casi automáticos, mas bien especulativos, sobre las expectativas de inflación, promoviendo desde allí, el punto de partida para la evaluación de cualquier análisis de incremento de costos.

Por otro lado, habitan en la memoria de los argentinos, los recuerdos de la hiperinflación de 1989, donde la credibilidad en la moneda era tan baja, que lo primero que hacían los individuos, era gastar sus ingresos monetarios en la compra de bienes como de moneda extranjera de manera instantánea, es decir, que no mantenían en posesión Australes, de hecho, el grado de dolarización en la economía era muy importante, ya que muchos contratos se pactaban en dólares, por lo que era corriente encontrar a los individuos familiarizados con la moneda extranjera como resguardo de valor o poder adquisitivo.

Dicho esto se puede inferir que, la inflación en Argentina conlleva una cuota determinada políticamente, otra cuota especulativa de los agentes económicos y las cuotas restantes, las aportan las presiones de la demanda, los incrementos de costos y en menor medida, por ahora, la emisión monetaria, que ha sido suplantada por la expansión del gasto publico, sin deficit.

El nivel de empleo y producción, es decir, que se mantenga, depende en estos momentos mas de la expansión del gasto publico, mediante el desarrollo de inversiones publicas o la distribución de ingresos en beneficio de los individuos de menores recursos, porque en las condiciones actuales, los inversionistas vuelcan sus ahorros a la moneda extranjera o la compra de propiedades, dejando de realizar inversiones reales en el sector productivo de la economía.

Análisis del comportamiento de los individuos frente a la inflación.

Habiendo concluido anteriormente en factores culturales que influyen en la dinámica del proceso inflacionario, enseguida paso a comentar algunos de los comportamientos más visibles de los individuos, en su lucha contra la inflación.

La mayoría de los trabajadores, jubilados y pensionados, es decir, la masa salarial media y baja de la estructura activa y pasiva de la población, ni bien cobran sus salarios y sueldos, abonan sus deudas y realizan provistas masivas de alimentos, lo que podría parecerse a un comportamiento de acopio, que no es inapropiado, ya que muchos precios se “reacomodan” semana a semana, pero generan mayor presión de demanda. Cabe destacar que estos individuos, si pueden mantener algo de dinero en efectivo, lo hacen como motivo de precaución, pero es pequeña la proporción que puede hacerlo.

Otros individuos de rentas más altas, que si tienen la posibilidad de ahorrar, vuelcan parte de sus ingresos a la compra de moneda extranjera, manteniendo así, de alguna manera u otra, como ahorro o especulación, el poder adquisitivo de sus ingresos.

Cualquiera de los dos comportamientos anteriores, da signo de la credibilidad en la moneda nacional, ya sea que salgan a comprar bienes o servicios, o que cambien sus pesos por monedas extranjeras, el efecto es una devaluación de la moneda local.

El comportamiento del sector productor industrial, interno como exportador, sugiere devaluaciones constantes, los primeros, para encarecer el valor de los productos importados y los segundos, para abaratar los bienes y servicios que exportan; se anclaron a la urgencia del “tipo de cambio competitivo”, medida que no es viable en estos momentos, ya que no solo empobrece una devaluación a los tenedores de pesos, sino que como Argentina cuenta con un alto grado de costos en componentes importados, ya sea por la importación de Gas de Bolivia o Electricidad de Brasil o Paraguay, como significativos en el sector energético, u otros insumos de producción, necesarios para la elaboración de otros bienes; entonces la devaluación significa también, un encarecimiento de insumos de producción importados, lo que generara incrementos de costos.

Frente a estas situaciones, es lógico y tiene sustento el hecho de que los asalariados y jubilados, lleven activos reclamos por recomposición salarial, lo que también es correcto, es la reacción empresarial de ajustes de precios, pero siempre, en circunstancias crecientes de inflación, los ajustes tanto de salarios como de precios van detrás de la inflación.