Argentina: (Des) Economía de desequilibrios.* Parte 1
*Dedicado a Jorgelina Sachetti
Aquellos que tenemos el privilegio de haber nacido en este gran país, debemos de reconocer, que tenemos una oportunidad inigualable de enfrentar lo atípico en el mundo desarrollado.
Como nación joven, la constitución de la misma se gesto en el sustento individual de los intereses de ciertos sectores y en medio de una variedad de culturas inmigrantes convivientes entre si, pero no complementadas, por lo que la Constitución Nacional en 1853 se presentaba con rasgos opuestos a los intereses de Buenos Aires, razón por la cual fuimos Confederación Argentina. La economía de esos entonces, mantenía aun en varios aspectos, características de la economía virreinal. Una economía que concentraba la propiedad de recursos en unos pocos y que tenia como actividad economica a la producción primaria, agricultura y ganadería como principales y a escalas de subsistencias la caza y la pesca, aunque a finales del siglo XIX, las industrias florecientes serian la explotación mineral para la construcción (yeso, cal, arena y piedra), los frigoríficos y saladeros de cueros, mas una insipiente revolución de transporte, el ferrocarril, que complementaria el desarrollo de las economías regionales por el impulso de la distribución.
La Constitución Nacional, iba a ser el logro más amplio, de equidad e igualdad que podría lograr la frágil, pero consistente organización nacional.
Bajo el mando de Justo José de Urquiza, quien acertada o desacertadamente trató de combatir la pobre situación económica de la Confederación, promoviendo la libre navegación de los ríos, firmó tratados comerciales con Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Solicitó créditos al Brasil. Estimuló la inmigración, creando colonias agrícolas en las provincias del Litoral para desarrollar la producción lanera y cerealera. Fomentó la enseñanza y los estudios científicos. Estos logros e iniciativas aportarían una cuota de crecimiento estable a los problemas económicos estructurales del desarrollo: faltaban tierras, capitales y no había suficiente mano de obra. Para comerciar con el exterior, las mercaderías salían del puerto de Rosario, poblado al que el mismo le había dado la categoría de ciudad.
La propiedad de recursos definía la riqueza de los individuos, la existencia de grandes latifundios permitían la concentración de poder, en una precaria economía en crecimiento, en la que los problemas reales no iban a ser tan diferentes de los de ahora, entre los bajos salarios, a niveles de subsistencia de la clase obrera, se construía la necesidad de una redistribución de la propiedad de recursos.
He recurrido a la historia para concluir aquí que la (des) economía Argentina, poco se diferencia, en mas de 150 años de vigencia, y utilizo el termino de “des-economía“, para indicar que, lo que nos dicen los libros de teoría económica, nos aleja mucho, en la practica, de la economía como tal, donde la eficiencia en la lucha contra le escasez tiene un rol fundamental.
Los hilos políticos aun se manejan en torno a un poder central social como económico, la gestión de gobiernos no han alcanzado la madurez que la propia Constitución Nacional expone en principios de solidaridad y equidad distributiva.
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