*Dedicado a Sebastian Otegui.

En el 2007 escribí el articulo Pequeños productores: Agentes económicos en extinción dentro del mercado agrícola.” en el que expuse la problemática en la que el sector pequeño y mediano agrícola-ganadero estaba sumido. Lejos de ser una profecía autocumplida, al día de hoy, muchos de los pequeños productores han dejado su actividad arrendando sus tierras, porque les era más rentable que producirlas por ellos mismos. Esto se tradujo en extensas concentraciones de tierras a manos de los pocos grupos latifundistas, productores a gran escala, poseedores intensivos de capital y con centros de acopios propios que les permitieron especular y obtener un mayor “ingreso extraordinario” por los precios internacionales de los comodities.

Empíricamente esta comprobado que el establecimiento de precios máximos, en el caso de los productos, y precios mínimos, en los salarios, genera, paralelamente mercado informal, en el que los precios son mas altos que los máximos y/o mas bajos que los mínimos. Traigo esto en consideración para aplicarlo a la cría de ganado vacuno, que fuere realizada por pequeños productores y hoy abandonada compulsivamente, ya que a los “precios máximos” vigentes, el productor recibe un ingreso que no le alcanza para cubrir los costos de producir un animal que le lleva en promedio 3 años. Quizá en el sistema de feedlot, la escala de costos sea diferente y les permita mayores rentabilidades a productores a gran escala, subsidiados muchos por el gobierno, para sostener el precio del ganado. Otro sector vinculado a la actividad que se vio perjudicado con las mismas consecuencias ha sido el lácteo. El mismo efecto ha ocurrido en la producción de trigo, la vigencia de precios máximos y los cupos de exportación del mismo, provocaron un descenso de la superficie sembrada para dedicar esas tierras a la siembra de soja mayormente. En términos reales los salarios son bajos y los precios mínimos de los mismos, altos en determinadas industrias, puede que esto se deba principalmente a la productividad, provocando en el mercado informal, salarios que estarían en niveles más bajos y en precariedad por la ausencia de los beneficios sociales de asistencia medica, seguros sociales o de retiro.

Me encuentro con mucha gente a diario, que se halla a favor del sistema de retenciones implementadas desde el gobierno de Duhalde, en lo que difiero bastante, porque a los precios actuales, una vez deducidos los costos de producción, incluyendo la retención, el margen de ganancia es negativo para los pequeños productores azotados por la sequía y ni hablar de aquellos que se endeudaran para la compra de nuevas maquinarias e implementos agrícolas. Considero tardía y netamente electoral a la decisión de coparticipar el 30% de las retenciones, hubiera sido mas eficiente si se podrían haber coparticipado desde su vigencia, lo que le permitiría a los productores, seguramente, una retribución mas directa que ver la arbitrariedad con la que el gobierno manejo esos fondos. Después de esto concluyo en que la sociedad desconoce el rol del pequeño y mediano productor en el interior del país, ya que los mismos, desde el 2002, empujaron el consumo interno y el incremento del nivel de actividad económica desde las inversiones, el empleo y el consumo. Me adhiero al reclamo de un plan federal de producción agrícola-ganadero, que permita reconocer las diferentes realidades de los productores y contemple asistencia a los mas desfavorecidos que son los pequeños y medianos agrícolas, ganaderos y tamberos.

Con todo respeto Sra. Presidenta, por la autoridad que embiste, Robin Hood, fue una metáfora, quizá fuese un agente recaudador, desconforme con el sistema tributario, al descubrir que con tanta presión impositiva se genera menos inversión y empleo, decidió redistribuir los tributos entre los pobres; hoy el Estado de Derecho exige en 1er orden el respeto de la propiedad privada y el Estado de Bienestar, un desarrollo de políticas socioeconómicas generales sustentables y sostenibles en el tiempo, es decir, políticas a largo plazo.

Creo en un Estado benefactor, vigilador moderado de las fallas de mercado, pero en un mercado con reglas claras de juego, que le permitan a los inversores desarrollarse en un clima de confianza jurídica como social, pero para ello Argentina necesita dar un vuelco importante a las políticas económicas vigentes, para generar confianza podría empezar por la eliminación de impuestos distorsivos y sincerar tarifas que reprimen la inflación, aunque le signifique al Estado incurrir en déficits y hasta una eventual cesación de pagos, ya que no se cuenta con crédito interno ni externo, salvo China recurso de ultima hora.

Cierro este articulo con dos citas para dejar lugar a la reflexión sobre los impuestos: “La recaudación de impuestos es como desplumar un ganso: queremos quitarle el mayor numero de plumas con la menor cantidad de ruido”Jean-Baptiste Colbert (1619-1683) Ministro francés de Hacienda. “Los impuestos son el precio que pagamos por tener una sociedad civilizada” – Oliver Wendell Holmes.