* Dedicado al Arq. José M. Otegui

El desempleo es uno de los problemas macroeconómicos mas importantes, se han escrito muchas teorías respecto de los tipos y el origen del mismo, todavía se discuten y aparecen nuevas concepciones, pero lo cierto es que es un mal para el que sucesivas administraciones no han encontrado solución.

Los teóricos consensúan que el desempleo se relaciona con el nivel de actividad económica, el nivel de educación, la propiedad de factores y recursos productivos de los individuos y hasta la voluntariedad del mismo a no ser empleado.

Los prácticos y políticos exponen medidas públicas como los subsidios de desempleo, planes sociales asistenciales y la universalidad de posibilidades a través de la prestación pública de servicios de salud, educación y seguridad, desde la transferencia de recursos privados mediante impuestos redistributivos.

Le he prestado mucha atención a las palabras de José Maria cuando me ha dicho “No sirven los mejores índices si ese crecimiento que exponen no se traslada a la gente”, es cierto mi amigo, Ud. tiene mucha razón en ello y en esto se constituye el mayor desafió del economista social.

Hemos sido testigo de la recuperación Argentina desde el 2003, pero el crecimiento no se generalizo a la población sino a sectores de la misma ya que no ha estado acompañado de un desarrollo que importe calidad y resignificación del trabajo.

La existencia de recursos ociosos (desempleo de trabajo) se ha incrementado en los últimos 15 años debido a un conjunto de políticas que se vieron influenciadas negativamente por el contexto internacional.

El Plan de la Convertibilidad: Si bien el plan fue exitoso en los primeros años no solo porque erradico el flagelo de la inflación sino que simultáneamente permitió niveles de inversión extranjera mas altos que la media latinoamericana, las sucesivas devaluaciones y crisis internacionales que se produjeron desde 1995 a 2000 (México, Rusia, el Sudeste Asiático, Brasil) perjudicaron la competitividad por la paridad entre el peso y el dólar, que, entre la rigidez del plan o la incapacidad política de una adecuación del mismo, hizo menos competitiva la industria nacional en el extranjero, y hasta inclusive internamente, por el aumento de importaciones. La recesión 1998-2002, por la caída en el nivel de actividad económica, se tradujo en quiebras y cierres de empresas, aumentando el desempleo de trabajo y otros recursos de producción.

Si bien el estado se ha preocupado por combatir la desocupación y la pobreza, existen factores que la han agudizado aun más.

La inflación: la pérdida del poder adquisitivo del dinero, ha desfavorecido a aquellos sectores que poseen ingresos fijos o que aumentan menos que la tasa de inflación, deteriorando el poder real de compra, es decir, haciéndolos cada vez mas pobres.

Falta de inversiones en infraestructura y procesos productivos: la caída de la inversión real no permite que se generen nuevos empleos o inclusive, aumentar la productividad para poder incrementar los salarios sin generar inflación.

Falla en los Sistemas sociales del Estado: la existencia de planes que no se otorgaron efectivamente a beneficiarios potenciales, ha dejado fuera de esta asistencia a muchos pobres, generando así, un despilfarro de los fondos del estado.

La ineficiencia de los servicios públicos: la inaccesibilidad a servicios como el agua, establecimientos asistenciales de salud y educación, postergan aun más a sectores de bajos recursos, por la lejanía de los establecimientos o la muy limitada capacidad de atención por falta de infraestructuras.

Quizá el mayor desafió a lograr, sea en adelante, la concepción y el desarrollo de políticas económicas, que basadas en la eficiencia, permitan sostener el empleo y la utilización de recursos productivos. Políticas que deberán también, enfrentar satisfactoriamente en el tiempo, el mayor retó social de las mismas, la lucha contra la pobreza y desocupación.

La carencia de un proyecto sustentable en el tiempo y sostenible, es la mayor falta de ejecución del gobierno, ya que no permiten las bases ni las prioridades para establecer un presupuesto, por lo que la discusión de un proyecto común de estado, para el desarrollo equitativo y socialmente fortalecido, en base a las necesidades desde el apoyo institucional, seria un buen comienzo.

Para finalizar este artículo concluyo en que, sin lugar a dudas el desempleo y la pobreza son las asignaturas pendientes no solo de la economía sino también de la sociedad en general, por lo que la lucha se traslada a aspectos puramente culturales del colectivo como particular ya que el futuro incluye a nuestra posteridad.