Es de mi costumbre preguntarle a la gente que es lo que le preocupa de la economía en general, la mayoría coincide en lo siguiente: los ingresos no nos alcanzan para mantener un nivel de vida, en calidad y cantidad dignos, ¿que quieren decir con esto?, simplemente, que su moneda pierde poder adquisitivo.

La perdida en el poder adquisitivo de la moneda, en principio, se genera entre la devaluación del peso en enero de 2002, en un contexto en el que los salarios demoraron en ajustarse a los nuevos precios de mercado, y la inflación, que venimos sufriendo desde ese entonces, perdida del poder adquisitivo que afecto mas que nada a los individuos de bajos ingresos y recursos (Jubilados, empleados informales, pobres e indigentes y asalariados con ingresos menores a 500 $), es decir, la mayorí­a de los que habitamos este país.

Si Ud. amigo lector, le preguntara a un economista que hacer respecto a esta problemática, el mismo le responderí­a, seguramente, priorice sus necesidades, sea racional en la elección y asignaciones de su presupuesto y busque un trabajo mejor remunerado. Lamentablemente, existen pocos economistas que se dediquen a educar a los consumidores, aquellos que lo hacen, se dedican en ciudades grandes, en las que organizan charlas, talleres y cursos. Asimismo, la respuesta necesita de un consumidor capaz de organizar sus ingresos de modo que pueda satisfacer sus necesidades básicas y luego distribuya el excedente en otros consumos y si fuera posible, el ahorro.

En el contexto actual de inflación, el ahorro es casi imposible, los individuos ya ni siquiera ahorran los cambios que reciben en sus compras y si lo hicieren, seria más por motivos de precaución que de inversión o especulación.

En fin, a lo largo de estos 7 años (2002-2009), los individuos han sufrido constantemente el deterioro del poder adquisitivo de la moneda, frente a la cual, han tenido que resignar calidad para poder seguir consumiendo, trabajar mas para poder mantener su nivel de vida o simplemente, verse empobrecer económica y moralmente.

Las respuestas populistas del Estado no son soluciones viables a los problemas de la población, ni los controles de precios, la restatización de empresas, ni la devaluación misma o el dólar alto como dicen, son políticas sustentables en el tiempo. El 2009 no parece ser un año que mantenga el crecimiento, dinamismo y consumo que la economía Argentina venia mostrando hasta marzo de 2008, la crisis internacional, la baja en los precios internacionales de las exportaciones, la mala campaña agrícola que enfrentan los productores por sequías, van a influir negativamente en el ciclo económico del país, provocando, como ya es visible, estanflación, que como lo ha definido el Dr. Cavallo en su reciente libro,recesión con inflación”.

Como argentino quisiera que las políticas de estado se sinceren, y el poder publico conjunto a los privados apliquen políticas razonables para apaliar la crisis, eliminando impuestos distorsivos, promoviendo o asistiendo a las industrias que se hallan desfavorecidas por el contexto, ya que en el país, no existe casi, crédito interno ni externo.

“Durante toda la historia, el dinero ha oprimido a los pueblos de una de las dos formas siguientes: o bien ha sido abundante y muy poco confiable, o bien ha sido confiable y muy escaso.” - John Kenneth Galbraith, The Age of Uncertainty (1977)