Cuando escribí “Obras Publicas: El desafío del desarrollo” concluí en cuatro premisas para su desarrollo, apoyándome en lo que considere posible representar como una prioridad de gestión: el “Mejoramiento de los Servicios Municipales”.

Con la planificación urbana como eje de una estrategia ordenada en el tiempo, puede obtenerse una repercusión económica enorme, ya que la misma es quizá el tipo más importante de regulación local, desde el cual se establece el uso que le pueden dar los propietarios urbanos del suelo. Pero la planificación urbana no puede prescindir de su desarrollo aparejado a los servicios públicos, y en esto radica la importancia de una coordinación y gestión adecuada de los servicios que presta el municipio.

La provisión de agua potable, los servicios de colector de aguas residuales (cloacales), el normal funcionamiento y mantenimiento del alumbrado público, la coordinación de las tareas de gestión integral de residuos sólidos urbanos (Barrido, Limpieza, Recolección, Planta de Recuperación y Disposición final), mantenimiento de espacios públicos y el Cementerio Municipal, son los que corresponden a la gestión de la Secretaria de Obras y Servicios Públicos. Una mejora en prestación de los distintos servicios, sugiere a la vez dos cosas: la mayor eficiencia posible en el uso de los recursos disponibles y una asignación presupuestaria que permita dotar los servicios de una infraestructura básica adecuada.

La eficiencia en la gestión puede traducirse no solo en una significativa asignación de recursos financieros, sino también en una reasignación de tareas, una coordinación adecuada de los distintos trabajos, pudiéndose otorgarle institucionalidad a los distintos programas de servicios en los municipios de manera que tengan más entidad y continuidad en el tiempo, lo que abarcaría una definición clara de roles y funciones de las diferentes áreas, y un presupuesto con objetivos y metas definidos.

Los servicios públicos, más allá de la obligación de una contraprestación municipal, se presentan como una base solida sobre la cual permitir el crecimiento y desarrollo de una comunidad, crecimiento y desarrollo que implican una incidencia directa en la calidad de vida de la población como beneficiaria directa, por lo que cualquier mejora o extensión de servicios públicos, conlleva un carácter de inclusión social y otro contenedor, al cubrir necesidades de interés general.

La planificación urbana, como agente regulador es un indicador importante sobre la orientación hacia las actividades económicas que la misma pretende, Victoria claramente puede volcarse al desarrollo del turismo como una opción sustentable, tal y como pude expresar en “Algunas observaciones al turismo como opción de desarrollo sustentable victoriense.”, para una ciudad en la que su estructura de ingresos se compondría de la siguiente manera: Sector Agrícola-ganadero, Público, Comercial General, Turismo, Pesca e Industrial. Un objetivo económico fundamental del Estado es contribuir a la asignación socialmente deseable de los recursos, desde la promoción del desarrollo económico.

La eficiencia en la gestión de los servicios públicos puede resumirse en dos criterios siguientes:

  • Todo servicio público debe suministrarse con un criterio técnico gerencial que contenga una planificación, coordinación, dirección, control y evaluación, tanto en su concepción orgánica como en el sentido material y operativo.
  • Debe funcionar de manera permanente, es decir, de manera regular y continua para que pueda satisfacer las necesidades de la comunidad adecuadamente.