Al dólar paralelo… o paralelo al dólar, se gesta en nuestro país el desarrollo mismo de la especulación, y su poder constructivo o destructivo de cualquier economía. Los argentinos con seducción histórica a la moneda estadounidense, ya sea como un modo de proteger los ahorros y/o resguardar su riqueza, y con una gran familiarización con el dólar, tienden a salir disparados tras la divisa para desprenderse de los pesos que bien, mantenían como ahorro, o los guardaban como motivo de precaución, lo que no es raro en un contexto inflacionario.

En un artículo anterior sobre el tipo de cambio competitivo expuse, a grandes rasgos, las falencias de una devaluación constante de la moneda nacional, ahora, por un momento, imagínese Ud. Amigo lector, imagínese… que sucedería si después de la ola de rumores de un dólar paralelo, o un mercado informal de divisas, tras el anuncio de medidas de control sobre la demanda de dólares por parte del gobierno, ahorristas de la clase media se vieran disparados hacia la moneda extranjera… lo que no resultaría extraño que fueran millones y millones de pesos diarios que se licuen de pequeños ahorros… la primera causalidad es obvia… la cotización del dólar paralelo trepara rápidamente, iniciando así la espiral especulativa que traerá mas perdedores que ganadores en términos reales.

Las consecuencias siguientes, o efectos reales, pueden ubicarse, en primer lugar, en la contracción automática del ahorro formal en el sector financiero, lo que reducirá las posibilidades de crédito genuino en la economía… crédito y ahorro, que podría fortalecer casi cualquier economía domestica a través de la inversión.

En segundo lugar, mientras el sector productivo este atado al dólar de referencia o formal del BCRA, los efectos del mercado paralelo son meramente especulativos y traerán consigo, efectos reales que se escapan a cualquier predicción, y hasta seguramente, mas dañinos para la compleja salud de la economía nacional, que una devaluación formal del peso, ya que colectivamente, se instalaran en el inconsciente de cada argentino, la visión y necesidad de desprenderse de los pesos, sin distinción del rol productivo que ocupan en la economía (como consumidor, ahorrista o empresario), trasladando los efectos a la cotidianeidad económica, dados en un incremento del nivel general de precios.

Aquellos que tengan experiencia en un escenario de este tipo, podrían explicar mejor que yo los efectos reales sobre la economía, ejercidos desde un mercado informal de divisas… donde es posible que, a muy corto plazo, todos puedan sentirse ganadores, pero en el mediano y largo plazo, la lista de perdedores se extenderá mas allá de los que se indican, por el simple hecho de convivir con la inflación.